Poeta, dramaturgo y narrador español, nacido en Sevilla en 1875 y muerto en Coillure (Francia) en 1939.

La sencillez y sobriedad de su mensaje poético, unidas a las sinceras reflexiones que lo humanizan y acercan al pueblo, han hecho de él uno de los poetas emblemáticos de los defensores del alcance popular de la poesía.

En 1893 publicó sus primeros escritos en prosa, y sus primeros poemas en 1901. En 1899 viajó a París, ciudad a la que regresaría en 1902, año en el que conoció a Rubén Darío. En ese periodo, además, conoció en Madrid a Unamuno, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez y otros destacados escritores.

Trabajó como catedrático de Francés, y se casó con Leonor Izquierdo, que murió en 1912. En 1927 le eligieron miembro de la Real Academia Española. En el transcurso de los años veinte y treinta escribió teatro junto a su hermano, también poeta, Manuel, estrenando varias obras, de las que hay que destacar La Lola se va a los puertos, de 1929, y La duquesa de Benamejí, de 1931. Al estallar la Guerra Civil española se trasladó a Valencia, y Barcelona, y en enero de 1939 se exilió al pueblo francés de Colliure, donde fallecería en febrero.

Su primer libro “Soledades”, publicado en 1903.Su primer libro es “Soledades”, de 1903, unos poemas de carácter. En 1912 se publica “Campos de Castilla”, es una consideración poética de un paisaje castellano humanizado de “la España que bosteza” junto con la emoción de la muerte de su esposa. En 1917 se publicaron “Páginas escogidas”, y la primera edición de “Poesías completas”. De esa época es de destacar también la obra en prosa “Los complementarios”. Después apareció “Nuevas canciones”, de 1914, en la que prosigue con la línea sentenciosa y filosófica donde se establece una fuerte crítica social, sin que desaparezca la resonancia lírica.

Además, aparecieron otras ediciones de “Poesías completas”, en 1928 y 1933, con la aparición de dos apócrifos, “Juan de Mairena” y “Abel Martín”. En 1936, apareció el libro en prosa, Juan de Mairena.
En 1899 viajó por primera vez a París, donde residía su hermano Manuel y donde trabajó unos meses para la editorial Garnier. En 1902 realizó un segundo viaje durante el que conoció a Rubén Darío.

En 1907 obtuvo la cátedra de Francés del Instituto de Soria y publicó la segunda edición de Soledades, poemario ampliado ahora en Soledades, Galerías y otros poemas. Allí conoció a su mujer, Leonor Izquierdo, con la que se casó en 1909. La juventud de la esposa (sólo dieciséis años frente a los más de treinta del poeta) no fue óbice para que enfermara en 1911, durante un viaje a París con la beca que Machado había conseguido de la Junta de Ampliación de Estudios para estudiar filosofía con Bergson y Bédier, y que falleciera en 1912, poco después de la publicación de la primera edición de Campos de Castilla.

La desesperación que causó al poeta la muerte de su esposa (a la que tantos poemas dedicó en la edición ampliada de Campos de Castilla, publicada ya dentro de las Poesías Completas) lo impulsó a pedir el traslado a Baeza, donde impartió la misma disciplina entre 1912 y 1919, fecha en la que se trasladó a Segovia buscando la cercanía de Madrid, destino al que llegará en 1932. En 1917 publicó Páginas escogidas y la primera edición de Poesías Completas, título que, desde ahora, llevará el conjunto de su obra, ampliado en sucesivas ediciones, salvo las Nuevas Canciones, que aparecieron en 1924. Durante los años segovianos, colaboró en la universidad popular fundada en dicha ciudad (entre 1915 y 1918 había obtenido la licenciatura en Filosofía y Letras). En 1927 ingresó en la Real Academia, y en 1928 conoció a su segundo gran amor: la poetisa Pilar de Valderrama, la “Guiomar” de sus poemas, con la que mantuvo relaciones secretas durante años. Posteriormente, y hasta la muerte de Guiomar en 1979, sólo se habló de ello con medias palabras, dado que ella estaba casada. Durante los años veinte y treinta escribió teatro en colaboración con su hermano Manuel.

En 1936 publicó un libro en prosa, “Juan de Mairena”. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, en el que utiliza como portavoz de su pensamiento a uno de sus dos poetas “apócrifos”, inventados a finales de los años veinte (el otro es Abel Martín). La colección había aparecido en la prensa durante 1934.

Durante la guerra civil, permaneció en Madrid participando en las publicaciones republicanas y haciendo campaña -literaria, claro está- contra la sublevación, que cada vez avanzaba más. En 1939 fue evacuado a Valencia (donde colaboró en Hora de España y participa en el Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura) y de allí a Barcelona, desde donde, huyendo siempre de las tropas de Franco, pasó con su madre el Pirineo, a pie a trechos, hasta Coillure, donde falleció al poco tiempo de su llegada, el 24 de febrero de 1939. Su madre murió un día después.

Obra

La obra de Antonio Machado es fundamentalmente poética, a pesar de las incursiones en el teatro, siempre básicamente poético, y en el ensayo, siempre con un tono bastante lírico. Con todo, es preciso establecer dos apartados dedicados a poesía y teatro.

Poesía

La formación poética de Machado se puede resumir en tres puntos: el entorno intelectual de sus primeros años, marcado primero por la figura de su padre, estudioso del folclore andaluz, y después por el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza; la influencia de sus lecturas filosóficas, de entre las que son destacables las de Bergson y Unamuno; y, en tercer y último lugar, su reflexión sobre la España de su tiempo. A todo ello hay que sumar, por supuesto, la influencia de Rubén Darío, al que conocería en sus años de triunfo en París.

Machado se inicia como poeta, por tanto, sumando al modelo de poesía impulsado por Campoamor -que marca toda la segunda mitad del XIX español- la estética del Simbolismo francés -que el poeta conoce de primera mano y no a través del Modernismo-. De ahí que los elementos simbolistas de su poesía se no se deban tanto a los hallazgos del Modernismo, con el que, sin embargo, tiene concomitancias evidentes, como coincidencias en los modelos, lo que explicaría lo que tantas veces se ha llamado el “peculiar” Modernismo de Machado. Así, Galerías es parco en los ricos elementos sensoriales con que la poesía modernista solía engalanarse, pero abunda en elementos simbólicos, generalmente relacionados con el paso del tiempo, obsesión constante de la poesía de Machado y causa última de la profunda melancolía que impregna su obra. Así, Soledades se presenta como un libro que rompe con el prosaísmo de la poesía española, pero no abraza de lleno la estética modernista triunfante:

“[…] Como perro olvidado que no tiene
huella ni olfato y yerra
por los caminos, sin camino, como
el niño que en la noche de una fiesta

Teatro

El teatro escrito por los hermanos Machado se escribe y estrena entre 1926 (Desdichas de la Fortuna o Julianillo Valcárcel) y 1932 (La duquesa de Benamejí) y consta de otras cinco obras, además de las dos citadas. Son éstas: Juan de Mañara (1927), Las Adelfas (1928), La Lola se va a los puertos (1929) y La prima Fernanda (1931), escritas todas en verso, lo mismo que Julianillo Valcárcel, y El hombre que murió en la guerra, escrita en prosa y no estrenada hasta 1941. La Duquesa de Benamejí está escrita en prosa y verso. Asimismo, adaptaron para la escena los hermanos Machado comedias de Lope de Vega como El Perro del Hortelano o La Niña de Plata, así como Hernani de Víctor Hugo.

Su dramaturgia permanece dentro de los límites del teatro comercial del momento, aunque con el indudable acierto de la lengua poética de ambos hermanos.