El 15 de agosto de 1914, el cruce del primer barco, el Antón, a través de sus esclusas, hizo realidad el lema de “la tierra dividida, el mundo unido”.

El sueño de construir el Canal de Panamá se remonta al siglo XI. Ya en 1534, el rey Carlos V de España ordenó una investigación para proyectar la vía marítima que cortaría al Istmo para unir el Atántico y el Pacífico.

Finalmente, aquella loca idea comenzó a transformarse en realidad, a partir de la iniciativa del ingeniero francés Ferdinand de Lesseps, responsable de la construcción del Canal de Suez. Las obras se iniciaron el 1º de enero de 1880, a cargo de la Compañía Universal del Canal de Panamá.

A pesar de lo colosal de la obra, la construcción del Canal de Panamá fue concluida antes del tiempo previsto, y costó menos de lo esperado: un total de U$S 400 millones de la época.

De los más de 75.000 obreros que trabajaron en su construcción, 20.000 murieron por los frecuentes deslizamientos de tierra y las enfermedades tropicales.

Finalmente, el 15 de agosto de 1914, el cruce del primer barco, el Antón, a través de sus esclusas, hizo realidad el lema de “la tierra dividida, el mundo unido”.

Un trayecto de 82 kilómetros de largo, cuyo cruce insume un promedio de nueve horas, que acorta, por ejemplo, en más de 7.000 kilómetros la distancia entre Londres y Tokio.