Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, nació el día 12 de julio de 1904 en Parral, pueblo de la zona central de Chile.

Este año se cumplen 30 años desde que recibió el Premio Nobel de Literatura y el Premio Lenin de la Paz.

Su padre, José del Carmen Reyes era ferroviario, su madre, Rosa Neftalí Basoalto, falleció al mes de su nacimiento afectada por la tuberculosis. Pasados algunos años se trasladó junto a su padre a Temuco, ciudad recién fundada en el lluvioso y forestal corazón de la Frontera, muy al Sur, donde había contraído nuevas nupcias con doña Trinidad Candia Valverde (o Marverde, como la nombrará el poeta).
“Cuando nací mi madre se moría”; “Madre, he llegado tarde para besarte / para que con tus manos me bendigas”, dirá el niño en sus primeros poemas, buscando la imagen de la madre que sólo conoce a través de una vieja fotografía encontrada en un baúl de los Mason, sus vecinos de Temuco. “Era una señora vestida de negro, delgada y pensativa. Me han dicho que escribía versos, pero nunca los vi, sino aquel hermoso retrato”.

Desde muy joven sintió la llamada de la poesía (el seudónimo, elegido porque “Pablo” porque le gusta el sonido y “Neruda”, tomado del poeta checo Jan Neruda, comenzó a usarlo cuando apenas tenía dieciséis años).
Conoció a través de Gabriela Mistral a los novelistas rusos, que el poeta admiró toda su vida. Cursó estudios de francés, con el fin de convertirse en profesor, objetivo que no logró. Un día Pablo conoce el mar: “cuando estuve por primera vez frente al océano quede sobrecogido. Allí entre dos grandes cerros (el Huilque y el Maule) se desarrollaba la furia del mar. No era sólo las inmensas olas nevadas que se levantaban a muchos metros de altura sobre nuestras cabezas, sino un estruendo de corazón colosal, la palpitación del universo”. Desde ese preciso momento, el mar pasa a ser su principal obsesión.
Pasado algún tiempo, decide seguir por su lado, por lo que abandona la casa de papá. La mano del padre lo despide en la estación como empujándolo a un destino en el magisterio, mientras él se ve conquistando la capital literaria.

En Santiago, divide su vida entre el Pedagógico de la Universidad de Chile, donde obtiene el primer premio de la fiesta de la primavera con el poema “La Canción de Fiesta”, publicado posteriormente en la revista Juventud. Además allí se nutre de cultura, se relaciona con intelectuales, con poetas y semipoetas, y su otra vida, su otra realidad de muchacho provinciano pobre, de penurias y hambre.
En 1923 aparece “Crepusculario”, cuyos gastos de publicación sufragó él mismo con la colaboración de amigos, que es reconocido por escritores como Alone, Raúl Silva Castro y Pedro Prado. Al año siguiente, sus “Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada” se convirtió en un éxito de ventas (ha superado el millón de ejemplares), y lo situó como uno de los poetas más destacados de Latinoamérica. Posteriormente se manifiesta un propósito de renovación formal de intención vanguardista en tres breves libros publicados en 1926: “El Habitante y su Esperanza” ; “Anillos” (en colaboración con Tomás Lagos) y “Tentativa del Hombre Infinito”.

Entre las numerosas obras que le siguieron destacan: “Residencia en la Tierra” (1933), que contiene poemas impregnados de trágica desesperación ante la visión de la existencia del hombre en un mundo que se destruye, y “Canto General” (1950), un poema épico-social en el que retrata a Latinoamérica desde sus orígenes precolombinos. La obra fue ilustrada por los famosos pintores mexicanos Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Como obra póstuma se publicaron, en el mismo año de su fallecimiento, sus memorias, con el nombre de “Confieso Que He Vivido.
Poeta enormemente imaginativo, Neruda fue simbolista en sus comienzos, para unirse posteriormente al surrealismo y derivar, finalmente, hacia el realismo, sustituyendo la estructura tradicional de la poesía por unas formas expresivas más asequibles. Su influencia sobre los poetas de habla hispana ha sido incalculable y su reputación internacional supera los límites de la lengua.

En reconocimiento a su valor literario, Neruda fue incorporado al cuerpo consular chileno y, entre 1927 y 1944, representó a su país en ciudades de Asia, Latinoamérica y España. De ideas políticas izquierdistas, fue miembro del Partido Comunista chileno y senador entre 1945 y 1948. En el año 1970 fue designado candidato a la presidencia de Chile por su partido y, entre 1970 y 1972, fue embajador en Francia. En 1971 recibió el “Premio Nobel de Literatura” y el “Premio Lenin de la Paz”. Antes había obtenido el Premio Nacional de Literatura (1945).
Falleció en Santiago el 23 de septiembre de 1973.

Poema perteneciente a
“Veinte Poemas De Amor y Una Canción Desesperada”:
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y titilan, azules, los astros, a lo lejos”.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!…