Artista pintor, crítico, maestro y difusor del arte. Uno de los más genuinos representantes de la pintura chilena.

Vida

Pintor chileno. Nació en Santiago el 17 de mayo de 1845 y murió en la misma ciudad el 20 de abril de 1912.

Pertenece a la Generación de los Grandes Maestros de la Pintura Chilena integrada por Juan Francisco González, Alfredo Valenzuela Puelma y Alberto Valenzuela Llanos, quienes desarrollaron su labor artística durante las dos últimas décadas del siglo XIX y las dos primeras del siglo XX.

Educado en una acomodada familia capitalina, realizó sus estudios secundarios en el Instituto Nacional y a los 16 años comenzó cursos de pintura en la Academia de Bellas Artes que dirigía Alejandro Cicarelli. La enseñanza superior la realizó en la Escuela de Leyes de la Universidad de Chile, donde obtuvo el título de abogado en 1867.

Desde sus inicios se proyectó como líder entre sus pares, atrayéndolos al conocimiento y a la instrucción, al estudio de la estética y de la historia del arte. Organizó clases especiales de anatomía con un médico, los llevó a conventos y casas de coleccionistas para admirar obras originales y realizó estudios del paisaje en los alrededores de Santiago, acompañado de Antonio Smith, pintor que marcó su obra posterior.

En 1873 viajó a París en compañía de su cuñado Alberto Orrego Luco. Allí se quedó hasta 1882 estudiando a los viejos maestros representantes de la pintura oficial y la corriente romántica que dirigía Delacroix, por quien sintió gran admiración. Regresó a Chile con una ya depurada técnica académica e inició el período más fecundo de su carrera como pintor, crítico y maestro.

Obra

El contacto directo con la pintura francesa produjo en él permanentes mutaciones estilísticas, cultivando casi todas las tendencias recorridas por la pintura europea durante el siglo XIX, pasando del romanticismo “La carta”, el naturalismo “El niño enfermo”, (1902) y el idealismo, sin abandonar su fiel adhesión al contenido y al realismo morfológico.

La temática de su obra fue diversa: asuntos históricos “Felipe II” y “El Inquisidor”, (1880), mitológicos “Prometeo encadenado”, (1883), bíblicos “Caín”, (1882), ilustrativos y anecdóticos “La mala nueva”, (1882) y “Después de la serenata”, (1875); costumbristas “El golondrinero”, retratos femeninos y masculinos “Retrato de Pablo Burchard”, motivos humanos “Los canteros” y el paisaje “Paisaje de Primavera”.

Aportes

Fue organizador de las primeras exposiciones artísticas del país, como la Exposición del Mercado en 1872 y colaboró en la primera exposición exclusivamente nacional en 1884.

Fue uno de los fundadores de la Unión Artística en 1885 que creó el Museo Nacional de Bellas Artes en la Quinta Normal donde funcionaron los Salones Anuales de Pintura durante 25 años. Fue miembro de la Comisión Directiva de Bellas Artes desde sus inicios hasta 1903. En 1906 funda el Salón Libre de Pintura.

El prestigio y la autoridad de Pedro Lira en la plástica se incrementó con la publicación de artículos, ensayos y críticas, siendo de los primeros en emitir juicios estéticos con sólidos conocimientos de la técnica pictórica en “Los Anales de la Universidad”, en la “Revista de Santiago” y en el “Correo Literario”.

Fue autor de un Diccionario Biográfico de Pintores, obra que marcó la culminación de su labor teórica. Hizo y publicó una traducción de la Filosofía del Arte de Taine.

El protagonismo de Pedro Lira en la historia de las artes en Chile se consolidó en su fecunda labor como pintor, crítico, maestro y difusor del arte.