Dentro de su labor presidencial, demostró su marcado interés en lo social y en la cultura. Inició las obras del nuevo edificio de la Biblioteca Nacional, que comenzaría a funcionar en 1916.

Como el mayor de cinco hermanos, hijos de Ramón Luis Barros Fernández y de su prima Dolores Luco Fernández, Ramón Barros Luco nació en Santiago el 9 de junio de 1835.

Sus estudios los realizó en el Instituto Nacional y, luego de cursar Derecho y hacer su práctiva profesional en el estudio de Manuel Carvallo, recibió sus título de abogado el 29 de diciembre de 1858. Su memoria de graduación ya indicaba sus futuros intereses; se titulaba “La importancia de un Código Rural”. Ella fue la primera que se insertó en los Anales de la Universidad de Chile, y más tarde se tradujo al francés.

Siendo estudiante, Barros Luco trabajó en un predio rural, en el matadero, beneficiando reses. Quizás estas vicitudes conformaron el carácter tan especial que tenía el futuro Presidente de la República: muy tranquilo, sencillo, reposado, con gran sentido de la realidad, sin miedo a la adversidad, sin vacilaciones, culto, de buenos modales y simpático.

Su primera actuación pública fue una serie de artículos publicados en el diario El Ferrocarril, defendiendo el préstamo que solicitaba el Presidente Montt para construir líneas férreas en el país. Militó en el Partido Liberal y fue elegido diputado por Casablanca para el período 1861-1864, incorporándose a la Comisión de Hacienda e Industria. Ese año, 1864, empezó a trabajar de oficial mayor del Ministerio del Interior, hasta la renuncia de su jefe Alvaro Covarrubias, el 26 de septiembre de 1867. Siguió trabajando en la Comisión de Hacienda e Industria y fue elegido diputado por ocho períodos consecutivos por las ciudades de Caldera, Curicó, Valparaíso, Parral y Santiago. Fue Vicepresidente de la Cámara, del 2 de junio de 1882 al 3 de noviembre de 1888, y del 4 de julio de 1889 hasta el final del período de 1891.

Fue designado Ministro de Haciendda en dos oportunidades: del 2 de abril de 1872 al 18 de septiembre de 1876, con el Presidente Errázuriz Zañartu; y del 18 de enero de 1884 al 3 de septiembre de 1885, con el Presidente Santa María, que en esta última fecha lo pasó a Ministro del Interior. Era considerado un excelente burócrata, que nunca dejaba trámites o papeles pendientes. Se caracterizaba por la rapidez y decisión.

Tenía una clara conciencia de la cuestión social e inició la legislación para aliviar las duras condiciones de vida de los más desposeídos, con el primer proyecto de habitaciones para obreros en el año 1888.

Fue Ministro subrogante en Justicia, Cultura e Instrucción Pública, y en Guerra y Marina. En su cartera titular, la de Hacienda, siguió sin oposición la política de Errázuriz, al que no preocupó ni la deuda pública heredada de administraciones anteriores, ni la adquisición de blindados yu armamento, sin sacrificar por ello las obras públicas; incluso el eficiente Ministro organizó la Exposición Internacional de 1875. Esto hizo que el cambio bajara en más de diez peniques, y el presupuesto subiera de 13 a 35 millones. pero también se revisó el impuesto agrícola y se dictó una ordenanza de aduanas; Barros Luco fundó el Instituto Agrícola.

En 1892, fue elegido Senador por Tarapacá y ocupó la Presidencia del Senado desde el 27 de abril de 1896 hasta el final del período. Desde el 20 de febrero de 1897, estuvo de enviado extraordinario y Ministro Plenipotenciario en parís. En 1900, a su regreso, fue elegido de nuevo Senador, hasta 1906, presidiendo la Comisión de Gobierno y participando en las de Culto y Colonización, de Obras Públicas y de Relaciones Exteriores.

El 4 de abril de 1903, cuando el Presidente Riesco contrajo una fiebre tifoidea, ocupó la Vicepresidencia de la República. El 8 de septiembre de ese año comenzó la convención presidencial. Desde los balmacedistas hasta los radicales y demócratas independientes votaron por Barros Luco y fue proclamado candidato de la Alianza Liberal el día 14. El 23 de septiembre fue elegido sin lucha y el 23 de diciembre asumió el mando supremo de la nación.

Al asumir el poder tenía 75 años de edad, pero se encontraba perfectamente lúcido y conocía sobradamente los vicios del sistema de gobierno; pero no pensaba intentar solucionarlos drásticamente, sino sólo aminorarlos en aquellos aspectos que fuera posible.

El historiador Francisco Frías Valenzuela consigna en su Historia de Chile que “se ha dicho que fue un hombre de suerte porque, sin molestarse gran cosa, llegó en diversas oportunidades a los más altos cargos y se mantuvo en ellos con aparente indeferencia”.

Añade que “su edad avanzada, así como su despreocupación por los detalles, formaron en el vulgo el concepto de “que los más serios asuntos de Estado los resolvía dormitando”. “No hay sino dos clases de problemas en política -decía-: los que se resuelven solos y los que no tienen solución”; pero la verdad es que prestaba decidido interés a los asuntos de importancia, tratando de abordarlos con espíritu práctico”.

En el plano personal, concurría regularmente a un conocido café, donde solicitaba casi siempre un sadwich de carne y queso caliente, combinación desconocida para los parroquianos de la época. Sus seguidores comenzaron a imitarlo pidiendo “uno igual a Barros Luco”. Bautizado así, ese sandwich ha conservado su nombre hasta nuestros días.

Con el cariño y respeto de todos, Barros Luco dejó la presidencia luego de las elecciones de 1915 que proclamaron a Juan Luis Sanfuentes como primer mandatario. Entonces volcó toda su atención a labores de beneficencia, comenzando a construirse el Hospital mixto, que luego llevaría su nombre. En su testamento también legó una buena suma de dinero para el Patronato Nacional de la Infancia, y para la Liga Protectora de la Infancia.

Afectado por un estado gripal, que luego se agravó, Ramón Barros Luco falleció el 20 de septiembre de 1919, a la edad de 84 años, luego de una activa, honesta y decidida vida en benefico del país.